Declaración de la presidenta Deborah Kafoury sobre el tiroteo del 29 de agosto en el centro de Portland

Anoche, un evento con la clara intención de intimidar, provocar y poner en peligro a las personas resultó en una muerte. La pérdida de vidas es trágica e inaceptable.

Estamos presenciando el ciclo de violencia que se perpetúa, alimentado por la supremacía blanca. No podemos olvidar que las protestas que Portland ha presenciado durante más de 90 días comenzaron en respuesta a la muerte a manos de la policía de George Floyd, un hombre negro desarmado que se convirtió en la última víctima de una larga y horrenda historia de brutalidad policial contra la población negra, un rasgo característico del racismo sistémico que envenena a nuestro país.

Si bien la gran mayoría de los manifestantes han participado en manifestaciones no violentas para exigir responsabilidades policiales, justicia racial y el desmantelamiento de las instituciones racistas, también hemos visto casos de violencia interpersonal, vandalismo y destrucción.

Anoche, incitados por un presidente que se ha esforzado por demonizar esta ciudad y fomentar el vigilantismo al servicio de la supremacía blanca y su propio ego frágil, participantes armados de una caravana pro-Trump aterrorizaron el centro de Portland, conduciendo sus vehículos y disparando bolas de pintura y gas pimienta directamente a miembros de la comunidad y periodistas. Vinieron para generar confrontación y lo lograron.

Esta tragedia se usará para justificar la escalada de violencia. Se usará para pintar a todo un movimiento con una brocha gorda y engañosa. Y, lamentablemente, el ocupante de la Casa Blanca la usará para profundizar las divisiones y el miedo.

Quienes creemos y trabajamos para lograr una comunidad más justa y equitativa debemos adoptar una postura inequívoca contra la violencia que el racismo estructural inflige a las personas negras y a otras personas de color, contra la violencia infligida por la policía y contra la violencia entre los miembros de la comunidad.

Y la manera más eficaz de lograrlo es defender y construir algo mejor: participar en la ardua labor de transformar el sistema de seguridad pública, garantizar la igualdad de oportunidades y lograr avances tangibles hacia la justicia racial. El condado de Multnomah está realizando esa labor ahora, y estamos totalmente comprometidos con el trabajo a largo plazo que tenemos por delante.

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