La noticia de hoy, sobre el hallazgo de discursos de odio antimusulmanes en una sala de descanso del departamento de salud, es otra triste confirmación del trabajo que se necesita para cambiar la cultura de odio, intolerancia y racismo en el condado de Multnomah. Los musulmanes y las personas de todas las religiones, etnias y orientaciones sexuales merecen un lugar de trabajo seguro. Todos, incluyéndome a mí, debemos esforzarnos más para combatir los prejuicios y promover la inclusión.
Hace apenas unos meses lamentamos los trágicos asesinatos de personas valientes que se enfrentaron a este mismo tipo de odio en el MAX. Nadie debería tener que sacrificar su vida para viajar en transporte público ni tener miedo de ir a trabajar por practicar una religión en particular. Debemos trabajar juntos para renovar la confianza de todos los empleados.
Insto nuevamente al Presidente a que establezca un comité de supervisión comunitaria para orientar al Condado en su revisión externa de recursos humanos. El Condado de Multnomah debe ser un lugar seguro no solo para las personas a las que servimos, sino también para todos nuestros empleados.