En nombre del Condado de Multnomah, el alcalde de Portland, Ted Wheeler, el Consejo Coordinador de Seguridad Pública Local, la Fiscalía de Distrito del Condado de Multnomah, la Oficina de Policía de Portland, la Oficina del Sheriff del Condado de Multnomah, el Departamento de Policía de Gresham y la Colaboración Interreligiosa para la Paz y la Acción, compartimos la urgencia de abordar la violencia con armas de fuego en nuestras calles. Las palabras no alcanzan para describir el inmensurable impacto que la violencia con armas de fuego tiene en las familias y nuestra comunidad. Hasta el 8 de marzo de 2021, se han registrado 278 tiroteos en la región de Portland; 58 tiroteos con heridos y 17 homicidios con armas de fuego.
Las tasas de violencia con armas de fuego continuaron aumentando en medio de la respuesta proactiva de la ciudad de Portland a las demandas de la comunidad de invertir y reexaminar los enfoques históricos sobre la violencia con armas de fuego. Como funcionarios públicos, es nuestra responsabilidad trabajar en colaboración con la comunidad para movilizar todos los recursos posibles para prevenir, intervenir, investigar y reprimir la violencia con armas de fuego.
El aumento de incidentes y muertes exige que respondamos de inmediato y que nos mantengamos unidos en nuestro esfuerzo por escuchar y servir a nuestra comunidad, y por prevenir la violencia futura invirtiendo en los más afectados: los hombres jóvenes, desproporcionadamente afroamericanos y latinos. Estas son las mismas personas que se ven desproporcionadamente afectadas por el sufrimiento económico y las consecuencias para la salud causadas por la pandemia de COVID-19. Son las mismas personas afectadas por el racismo y el trauma sistémicos arraigados en la historia de Oregón. Sin intervención, la combinación de estas tensiones sistémicas y actuales provoca un aumento de la violencia de pandillas y la violencia doméstica, exacerba las disputas y conduce directamente a un aumento de la violencia.
Los tiroteos generan traumas tanto para las personas directamente involucradas como para todos los residentes de los vecindarios y comunidades circundantes. El sonido de los disparos; la posibilidad de que niños o seres queridos sean víctimas no deseadas; y la incapacidad de sentirse seguro pueden causar daños a largo plazo. El riesgo y la realidad de ese daño nos llaman a la acción.
Queremos ser claros. Vemos lo que otros ven: demasiadas personas asesinadas a tiros en nuestra comunidad. Estamos profundamente impactados por la pérdida de vidas y el trauma que azota a nuestra comunidad. Se requiere acción inmediata.
También queremos reconocer y expresar abiertamente nuestro arrepentimiento por los errores del pasado, las desigualdades históricas y el racismo en torno a la seguridad y la salud pública de las comunidades BIPOC. Debemos invertir en la salud y la seguridad públicas y reimaginarlas. Debemos priorizar las necesidades y las voces de quienes se ven desproporcionadamente afectados por la violencia armada. Nos comprometemos a escuchar, aprender y desarrollar todo el sistema de seguridad pública, y a hacer todo lo necesario para generar confianza en la comunidad.
Entendemos que la violencia comunitaria y familiar son problemas complejos que requieren un enfoque de salud pública. Este enfoque holístico incluye prevención, disuasión, intervención y rendición de cuentas. Por estas razones, estamos tomando medidas inmediatas para abordar la violencia armada de forma integral y participando de inmediato en un renovado enfoque regional de colaboración entre agencias, grupos comunitarios, organizaciones sin fines de lucro, líderes religiosos, activistas y funcionarios electos. Aspectos destacados de nuestra respuesta inmediata, basada en la evidencia y con las mejores prácticas:
Alinea los recursos y compromisos de toda la comunidad;
Identifica a aquellos afectados o potencialmente afectados por la violencia armada;
Se asegura de que trabajadores de extensión comunitaria capacitados se pongan en contacto con esas personas, sus familias y asociados;
Ofrece a las personas afectadas por la violencia armada el apoyo y los servicios que necesitan;
Ayuda a las autoridades policiales y a los tribunales a exigir responsabilidades a las personas que participan en actos ilegales y,
Integra la concienciación de la comunidad, los aportes y la participación directa de forma colaborativa.
Nuestras medidas de acción inmediatas incluyen, entre otras estrategias:
Aumentar nuestra inversión en trabajos no relacionados con el cumplimiento de la ley, esenciales para nuestro enfoque de salud pública basado en evidencia.
Colaborando con funcionarios de salud pública, organizaciones sin fines de lucro, la comunidad religiosa y otros para involucrar a las personas en riesgo de violencia con armas de fuego y a las víctimas. Por ejemplo, el programa "Sanando a Personas Heridas" de la Oficina de Prevención de la Violencia de Portland, un equipo hospitalario de respuesta a traumas, está interesado en ampliar sus servicios a la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón. Como resultado, el programa pronto estará disponible en los dos hospitales de trauma de nivel 1 de Portland. La OVP también está trabajando para encontrar más recursos para apoyar las reubicaciones de emergencia de las víctimas de violencia con armas de fuego y sus familias.
Centrándose en iniciativas de prevención y desvío desde la fase inicial que brindan el apoyo necesario a los miembros de la comunidad. Por ejemplo, trabajando en lugares potencialmente de alto riesgo y con víctimas de violencia doméstica y personas que salen de prisión. La Academia de Restauración de Portland de la Oficina de Prevención de la Violencia incorporó recientemente a tres nuevos pasantes, todos ellos excarcelados, para ayudar a hombres y mujeres en su transición de la cárcel a la comunidad.
El Departamento de Justicia Comunitaria (DCJ) del Condado de Multnomah, encargado de la libertad condicional y la libertad vigilada, la detención de menores, los servicios para menores y los servicios previos al juicio, continuará coordinando internamente y colaborando con socios externos de justicia penal y organizaciones comunitarias para intervenir y brindar apoyo a adultos, familias y jóvenes afectados por la violencia armada y las actividades pandilleras de represalia. El Condado de Multnomah también se compromete a seguir desplegando recursos a través del Departamento de Salud y el Departamento de Servicios Humanos del Condado para fortalecer los servicios para las personas afectadas por la violencia armada, incluyendo salud conductual, seguridad alimentaria y el apoyo de las Escuelas Comunitarias SUN. Reconocemos que la violencia armada afecta a toda nuestra comunidad y estamos comprometidos con soluciones integrales.
Realizamos informes semanales de tiroteos. Las fuerzas del orden comparten información detallada sobre los tiroteos y, como resultado, aprovechan mejor sus recursos colectivos. De igual importancia, la información compartida en los informes de tiroteos ayuda a reducir el riesgo de represalias y es la base para una prevención e intervención eficaces.
Proporcionar recursos adicionales para la prevención, la participación, la investigación y la rendición de cuentas. Habrá más agentes de guardia para responder a tiroteos. La Oficina de Policía de Portland también está trabajando para aumentar su apoyo administrativo y analítico a los agentes en la calle. Las fuerzas del orden locales están colaborando con las autoridades estatales y federales para garantizar que todas las agencias policiales trabajen juntas, a través de las fronteras de la ciudad, el condado y el estado, para investigar, arrestar y responsabilizar a quienes participan en la violencia con armas de fuego.
Nos comprometemos, individual y colectivamente, a trabajar juntos a pesar de nuestras diferencias y la diversidad de roles y responsabilidades. Nos une nuestro compromiso de reducir la violencia armada, reconociendo el daño que se está causando a las personas y a las familias, y garantizando un enfoque continuo en la acción y la mejora continua en la implementación de nuestras estrategias. Estamos impulsando reformas a largo plazo y cambios sistémicos para crear una estrategia eficaz y sostenible que aborde esta crisis de seguridad y salud pública.
Finalmente, reconocemos que las acciones hablan más que las palabras. Todos compartimos un sentido de urgencia. Sabemos que la unidad y la colaboración comienzan con nosotros al trabajar juntos y en colaboración con las comunidades a las que servimos. Nos comprometemos a trabajar juntos, apoyándonos mutuamente, incluyendo a nuestros profesionales policiales que trabajan para mantener nuestras comunidades seguras a diario. La rendición de cuentas es fundamental en nuestro esfuerzo por reducir la devastación causada por la violencia armada. Nos dedicamos a la transparencia, dando voz a los miembros de la comunidad para asegurarnos de que estamos abordando las tendencias que generan disparidades, para así generar legitimidad y confianza, y garantizar la seguridad de nuestra comunidad. Y sabemos que el éxito solo se medirá por la reducción de la violencia armada.
Ése es nuestro objetivo.