Estrategias fundamentales para la transformación de la justicia

Transforming Justice cuenta con 18 estrategias para respaldar la visión.

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  1. ESTRATEGIA PRINCIPAL 1: En todo lo que hacemos, utilizar un diseño centrado en las personas y liderado por la comunidad.
  2. ESTRATEGIA PRINCIPAL 2: Asignar fondos a la comunidad para crear soluciones locales para la seguridad pública.
  3. ESTRATEGIA PRINCIPAL 3: Priorizar y financiar tratamientos y servicios de salud conductual que sean relevantes para las necesidades de las personas.
  4. ESTRATEGIA PRINCIPAL 4: Priorizar el tratamiento sobre el castigo cuando sea aplicable y crear alianzas y oportunidades para hacerlo de manera efectiva.
  5. ESTRATEGIA PRINCIPAL 5: Poner a prueba el trabajo durante el ciclo electoral: desarrollar resiliencia para contrarrestar los mensajes negativos.
  6. ESTRATEGIA PRINCIPAL 6: Modificar o eliminar las leyes, los presupuestos y las políticas que perjudican desproporcionadamente a las personas de color.
  7. ESTRATEGIA PRINCIPAL 7: Utilice el refuerzo positivo más que las medidas punitivas.
  8. ESTRATEGIA PRINCIPAL 8: Implementar intervenciones que reduzcan los daños y utilicen el sistema legal penal de forma más limitada.
  9. ESTRATEGIA CENTRAL 9: Incorporar diversas voces de las víctimas en todos los esfuerzos de reforma del sistema.
  10. ESTRATEGIA PRINCIPAL 10: Desarrollar alianzas no tradicionales para mejorar las oportunidades prosociales.
  11. ESTRATEGIA PRINCIPAL 11: Priorizar la creación de vínculos comunitarios entre los agentes del orden y los barrios que patrullan.
  12. ESTRATEGIA PRINCIPAL 12: Centrarse en el bienestar como estrategia clave para todos.
  13. ESTRATEGIA PRINCIPAL 13: Mejorar los servicios de protección social para abordar las necesidades básicas y las causas profundas del delito.
  14. ESTRATEGIA PRINCIPAL 14: Establecer sistemas de rendición de cuentas para el cambio del sistema jurídico penal.
  15. ESTRATEGIA PRINCIPAL 15: Aumentar la seguridad pública garantizando el uso adecuado de la rendición de cuentas.
  16. ESTRATEGIA PRINCIPAL 16: Identificar maneras de aumentar el apoyo, los recursos y las alternativas del sistema legal para las familias y los niños.
  17. ESTRATEGIA PRINCIPAL 17: Reformar las políticas y leyes relativas a los antecedentes penales.
  18. ESTRATEGIA PRINCIPAL 18: Asegurar que los antecedentes penales no sean una barrera para el acceso a la vivienda, las oportunidades de empleo y la educación.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 1: En todo lo que hacemos, utilizar un diseño centrado en las personas y liderado por la comunidad.

Es necesario crear una coalición sólida y liderada por la comunidad, alineada con los objetivos adecuados, específicos para las necesidades y deseos de la comunidad, con el fin de mejorar la seguridad pública. Los miembros de las comunidades deben identificar sus propias necesidades, obstáculos y soluciones. Se debe dar prioridad a las voces de las comunidades más perjudicadas por los sistemas de justicia y la falta de servicios. Esto es especialmente importante para las comunidades y personas BIPOC (negras, indígenas y de color) que han sufrido daños tanto por parte de los sistemas como de otros individuos. Las estrategias deben incluir y dar voz a la comunidad en los procesos de formulación de políticas y toma de decisiones.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 2: Asignar fondos a la comunidad para crear soluciones locales para la seguridad pública.

Para avanzar de la igualdad a la equidad y la liberación, se debe dar voz a la comunidad para abordar alternativas al encarcelamiento en todos los ámbitos: vivienda y tratamiento. Mediante un diseño centrado en las personas, se debe colaborar con la comunidad y crear financiación flexible para generar un continuo de servicios y alternativas a la intervención del sistema legal. Las decisiones políticas y presupuestarias se tomarán con la participación de las partes interesadas. Los funcionarios electos compartirán el poder para apoyar la autoeficacia de los residentes de la comunidad y los barrios, respaldándola en lugar de imponerse sobre ella.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 3: Priorizar y financiar tratamientos y servicios de salud conductual que sean relevantes para las necesidades de las personas.

Los sistemas de justicia penal colaborarán con los servicios de salud mental para garantizar que los servicios y tratamientos satisfagan las necesidades de las personas involucradas en el sistema judicial. La ayuda en salud mental no revictimizará a quienes la necesitan. En colaboración con los proveedores y pacientes de salud mental, reinventaremos, invertiremos y crearemos servicios de salud mental flexibles y basados ​​en resultados, muy diferentes del continuo disponible actualmente. Los proveedores y sistemas de salud mental son fundamentales en esta reinvención. Estos servicios serán alternativas de calidad al encarcelamiento. Los servicios de salud mental necesitan mejores recursos (incluido personal) y ser más específicos en cuanto a cultura y género.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 4: Priorizar el tratamiento sobre el castigo cuando sea aplicable y crear alianzas y oportunidades para hacerlo de manera efectiva.

Identificar las leyes y políticas que constituyen barreras para el cambio y crear vías de escape del sistema de justicia penal en cada etapa. En este proceso, se debe dar prioridad a las poblaciones marginadas y especialmente afectadas. Los cambios en las leyes y políticas deben evaluarse en cuanto a su eficacia y ajustarse según sea necesario.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 5: Poner a prueba el trabajo durante el ciclo electoral: desarrollar resiliencia para contrarrestar los mensajes negativos.

Este trabajo requiere el apoyo de toda la comunidad a la visión. Es fundamental identificar y cultivar a los funcionarios electos que estén alineados con este trabajo; estarán dispuestos a tomar medidas para impulsarlo. Este trabajo también requiere un plan de comunicación y una campaña educativa que fomente el respaldo público.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 6: Modificar o eliminar las leyes, los presupuestos y las políticas que perjudican desproporcionadamente a las personas de color.

Es necesario crear estrategias basadas en datos que reduzcan intencionalmente las disparidades raciales y étnicas (DRE) en el sistema de justicia penal. Para ello, debemos analizar detenidamente, con la intención de modificar, las políticas y leyes vigentes que perjudican desproporcionadamente a las comunidades de color. Asimismo, debemos impulsar cambios presupuestarios y normativos que prioricen las intervenciones legales no penales para las comunidades de color/BIPOC (personas negras, indígenas y de color).

ESTRATEGIA PRINCIPAL 7: Utilice el refuerzo positivo más que las medidas punitivas.

Los sistemas de seguridad pública deben incentivar todo y brindar refuerzo positivo (tratamiento, alternativas, planificación del sistema/diseño comunitario) en lugar de medidas punitivas. Deben estar dispuestos a crear y utilizar vías de escape del sistema de justicia penal e innovar en la participación incentivando la intervención y adaptándose a las necesidades de las personas.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 8: Implementar intervenciones que reduzcan los daños y utilicen el sistema legal penal de forma más limitada.

  • Construir relaciones impulsadas por la comunidad con las fuerzas del orden que respeten la experiencia de la comunidad.

  • Mejorar la cultura penitenciaria (centro de bienestar)

  • Utilice los traumas/experiencias como atenuantes en el enjuiciamiento y procese menos.

  • Identificar y eliminar las consecuencias colaterales

  • Eliminación de los obstáculos legales para la realización de esta visión, en particular los mínimos obligatorios.

  • Dotar al personal del sistema de justicia penal de las habilidades, la formación y los recursos (centro de bienestar) necesarios para realizar el trabajo.

  • Minimizar los impactos del sistema legal penal que ocurren en la primera infancia.

  • Eliminar multas, tasas y fianzas

ESTRATEGIA CENTRAL 9: Incorporar diversas voces de las víctimas en todos los esfuerzos de reforma del sistema.

Las víctimas de todo tipo de delitos y violencia deben participar en el diseño de procesos, servicios y apoyos que ayuden a las personas, las familias y las comunidades a sanar. Se deben incorporar las voces de las víctimas y desarrollar opciones para que los sobrevivientes accedan a la sanación y la recuperación, en particular los sobrevivientes de color, quienes históricamente son los más perjudicados y los menos apoyados.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 10: Desarrollar alianzas no tradicionales para mejorar las oportunidades prosociales.

Colaborar con la comunidad empresarial y las organizaciones comerciales para generar capacitación laboral y oportunidades de empleo, y dar prioridad a las conexiones con personas que han tenido contacto con el sistema de justicia penal.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 11: Priorizar la creación de vínculos comunitarios entre los agentes del orden y los barrios que patrullan.

Fomentar que los agentes del orden residan en los barrios donde trabajan. Brindarles tiempo para interactuar positivamente con la comunidad fuera de situaciones de crisis o llamadas de emergencia. Incluir la perspectiva histórica y la experiencia personal en la capacitación de los agentes. Aumentar las oportunidades para que la comunidad establezca relaciones con las fuerzas del orden.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 12: Centrarse en el bienestar como estrategia clave para todos.

El bienestar debe ser una estrategia clave para quienes trabajan en sistemas de seguridad pública y para quienes tienen contacto con ellos. Cada proveedor, departamento, etc., implementará estrategias para fomentar el bienestar, y todas las culturas organizacionales deberán priorizarlo. Quienes trabajan en el sistema de justicia penal deben centrarse en su propio bienestar, el de sus compañeros y el de la comunidad a la que sirven.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 13: Mejorar los servicios de protección social para abordar las necesidades básicas y las causas profundas del delito.

Las causas profundas del sufrimiento y la delincuencia se abordarán fuera del sistema de justicia penal. Además de mejoras significativas en los sistemas de salud mental, se desarrollarán refugios adicionales, viviendas de apoyo permanente y otros servicios de vivienda, con especial atención a la población involucrada en el sistema de justicia penal. También se desarrollarán otras intervenciones para satisfacer necesidades básicas, como la inseguridad alimentaria y el apoyo al empleo, con la participación activa de las partes interesadas. Los sistemas de seguridad pública avanzarán hacia la despenalización de los problemas que plantean la falta de vivienda y la pobreza.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 14: Establecer sistemas de rendición de cuentas para el cambio del sistema jurídico penal.

Definir e implementar medidas de rendición de cuentas para sistemas, políticas y programas. Medir y evaluar de forma sistemática la eficacia, los resultados, la equidad y el coste.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 15: Aumentar la seguridad pública garantizando el uso adecuado de la rendición de cuentas.

Estudiar, explorar e implementar alternativas que hayan demostrado aumentar la seguridad pública. Se utilizan intervenciones restaurativas centradas en la víctima en lugar de las intervenciones de justicia tradicionales para promover la sanación. Crear opciones de rendición de cuentas para la persona que causó el daño, con el fin de fomentar la responsabilidad y el cambio. También debemos aumentar el uso de alternativas centradas en la comunidad, como la libertad condicional en lugar de la prisión, los servicios comunitarios, la terapia HEAT (Rehabilitación, Empoderamiento y Responsabilidad), el voluntariado obligatorio, etc. Crear opciones para que las personas sobrevivientes de daños o violencia y sus familias accedan a servicios culturalmente específicos, con enfoque en el trauma y que no requieran la intervención de las fuerzas del orden.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 16: Identificar maneras de aumentar el apoyo, los recursos y las alternativas del sistema legal para las familias y los niños.

Elabore una lista concreta de presupuestos, propuestas legislativas y cambios en las políticas para aumentar el apoyo, los recursos, etc., a las familias. El objetivo de esta estrategia es disminuir el impacto negativo y las consecuencias para las familias derivadas de la intervención del sistema legal (incluidas las víctimas), el encarcelamiento y la prisión.

ESTRATEGIA PRINCIPAL 17: Reformar las políticas y leyes relativas a los antecedentes penales.

Reconocemos los impactos negativos y las barreras que supone tener antecedentes penales, incluso cuando una persona ha cumplido su condena y ha salido del sistema judicial. Debemos aumentar la eliminación de antecedentes penales mediante la identificación de tareas legislativas y políticas, así como incrementar las oportunidades de voluntariado y actividades prosociales para las personas con antecedentes penales (por ejemplo, los padres con antecedentes penales no deberían quedar excluidos del voluntariado en la escuela de sus hijos).

ESTRATEGIA PRINCIPAL 18: Asegurar que los antecedentes penales no sean una barrera para el acceso a la vivienda, las oportunidades de empleo y la educación.

Primero, debemos evaluar la magnitud del problema de las consecuencias colaterales en el condado de Multnomah; identificar todas las formas en que nuestras políticas y leyes generan consecuencias colaterales y eliminar tantas como sea posible. También podemos optimizar el Programa de Alternativas a la Sentencia Familiar (FSAP, por sus siglas en inglés) en el condado de Multnomah para mantener a las familias unidas y utilizar más alternativas de desvío y justicia restaurativa para evitar el encarcelamiento y mejorar el bienestar de las comunidades y las familias.

Última revisión 29 de Junio de 2026