Carta de la presidenta Jessica Vega Pederson
Incluso en los años de mayor dificultad presupuestaria, la labor del condado de Multnomah es vital para el bienestar de nuestra comunidad. Por eso, el presupuesto que propongo aprovecha al máximo los recursos disponibles para atender las necesidades esenciales de nuestra comunidad y garantiza que lleguen a quienes más los necesitan y cuyas necesidades debemos priorizar en tiempos difíciles.
En las páginas siguientes, comparto cómo he logrado equilibrar estas difíciles decisiones y priorizar los servicios directos, los servicios para personas sin hogar, la seguridad pública y los servicios de apoyo para la salud mental y el consumo de sustancias.
El condado es la red de seguridad para todos nosotros: la comunidad más grande de nuestro estado. Los recortes presupuestarios pueden ser devastadores para quienes dependen de nosotros como último recurso. Nuestra labor es acompañar a nuestros vecinos y amigos en sus momentos más difíciles y ayudarlos a salir adelante, superarse y prosperar.
Creo en un condado de Multnomah donde:
- Las familias y los niños están seguros, sanos y prósperos.
- Todos tienen un lugar al que llamar hogar, con apoyo para superar una crisis personal.
- Se abordan las disparidades raciales.
- Todos son bienvenidos
Hoy más que nunca, el gobierno local cobra mayor importancia. Nuestra nación y nuestra democracia están amenazadas. Nuestro condado debe ser un refugio seguro para nuestros valores de democracia, equidad, rendición de cuentas, bondad y apoyo mutuo.
Estoy criando a mis hijos en esta comunidad, y el futuro por el que estoy trabajando para ellos es algo que deseo para todos.
Nuestra comunidad se enfrenta a un panorama económico sombrío, con menos recursos para cubrir las necesidades de nuestras familias y vecinos. Nos vemos obligados a recortar decenas de millones de dólares en comparación con el presupuesto del año pasado. El apoyo y los servicios del condado son cada vez más importantes, ya que el gobierno federal se encuentra en una situación más volátil e inestable que nunca.
Los presupuestos ajustados exigen decisiones difíciles y concesiones.
- Estoy dando prioridad a los servicios directos que resultan más impactantes y eficaces para las personas que tienen dificultades para llegar a fin de mes, que no tienen hogar, que están enfermas, que tienen discapacidades o que no tienen acceso a otro tipo de atención médica.
- Estoy dando prioridad a los programas que atienden a niños, familias y comunidades más afectadas por las desigualdades y los problemas sistémicos.
- Sigo impulsando programas que previenen la falta de vivienda, mejoran los resultados en materia de salud, protegen la seguridad pública y fortalecen la resiliencia.
- Estoy realizando reducciones administrativas para optimizar nuestras operaciones y recortes estratégicos en programas que no tienen el impacto que necesitamos.
Para priorizar estos servicios esenciales, he recortado gastos administrativos que no son fundamentales para nuestra misión, con el objetivo de mejorar la eficiencia y reducir los gastos generales. También tuve que recortar la gestión de casos, la asistencia técnica, la orientación entre pares y eliminar programas y subvenciones que sabemos que benefician a las personas. Gracias a estos ahorros, he preservado intervenciones y programas vitales para mantener a las personas con vivienda, facilitar su traslado de albergues a viviendas y mantener la asistencia para el alquiler y las plazas en albergues, evitando así que aumente el número de personas sin hogar en nuestras calles.
Los fondos que destinamos a las personas sin hogar son significativamente menores que en años anteriores, y mucho menores de lo que necesitamos para abordar de verdad el desgarrador y complejo problema de tener a tantas personas viviendo en la calle. Además de miles de personas que duermen a la intemperie, familias, ancianos y hogares de bajos ingresos están al borde de la indigencia. No hay suficientes viviendas asequibles, los salarios no se ajustan al costo de vida y muchos luchan contra problemas de salud mental y adicciones. Son nuestros amigos y vecinos, y nuestro apoyo hacia ellos continúa con cada dólar que destinamos a los servicios directos que marcarán la mayor diferencia.
Es imposible realizar recortes de esta magnitud sin que afecten a los servicios que prestamos. Aun así, mi presupuesto garantiza que no se pierda ninguna cama en albergues ni se cierre ninguna clínica de salud. He mantenido áreas donde hemos visto progresos en los últimos años: las inversiones han dado lugar a reducciones en los homicidios y el robo de vehículos; iniciativas eficaces para abordar las crisis de salud mental y adicciones; kilómetros de carreteras y puentes mejorados; un plan para reconstruir los servicios para animales; mejoras en todo el condado en materia de seguridad laboral, tecnología de la información y participación comunitaria; una ejecución impresionante de las elecciones más complejas en la historia del condado; y mucho, mucho más.
Mi compromiso es claro: tomo cada decisión tras un diálogo profundo con los líderes del condado y una amplia participación de todos ustedes. Nuestra oficina recibió comentarios de más de 4000 personas a través de mi encuesta anual sobre el presupuesto; una asamblea comunitaria en febrero; cientos de testimonios de los ciudadanos; y correos electrónicos, conversaciones y debates con numerosos líderes locales, proveedores, defensores y nuestros Comités Asesores de Presupuesto Comunitario del Condado. Gracias por dedicar su tiempo a interactuar con nuestra oficina y el condado. Su opinión es muy importante.
Si bien nuestro trabajo en temas de personas sin hogar, adicciones y seguridad comunitaria es prioritario, también somos responsables de nuestra red de apoyo social: desde la creación de programas preescolares gratuitos para todos los niños hasta la renovación de nuestro sistema de bibliotecas y nuestra función como autoridad local en salud pública y salud mental. Esta labor sigue siendo igualmente crucial.
También sabemos que cuando nuestras calles son seguras para todos, nuestros servicios son más accesibles. Este presupuesto financia programas de seguridad comunitaria —desde la prevención hasta la rendición de cuentas— con muy poco impacto en los servicios. Si bien a casi todos los departamentos se les pidió que recortaran servicios, mantuve íntegramente el presupuesto de la Oficina del Sheriff del Condado de Multnomah. El Departamento de Justicia Comunitaria sufrió un recorte de tan solo el 3%, y la Fiscalía un recorte del 2%, al mismo tiempo que estabilicé la plantilla de la Fiscalía al convertir 11 puestos que antes se financiaban con fondos temporales y puntuales en un compromiso permanente.
El mundo está en constante cambio. Bajo mi liderazgo, nuestra comunidad puede confiar en que el Condado seguirá priorizando a las personas que enfrentan las circunstancias más difíciles. El hecho de contar con estos servicios en nuestra comunidad es una muestra del poder de nuestra democracia representativa. Este es un momento importante para que todos recordemos los valores que impulsan nuestros compromisos mutuos. Al concentrar nuestras energías en los servicios directos, seguiremos siendo el Condado de Multnomah que nuestra comunidad más necesita.
Presidenta Jessica Vega Pederson
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